Practicar ejercicio para ganar energía

Ninguno de nosotros podría reprobar a nadie por pensar que el ejercicio puede resultar un poco desalentador. Todos lo hemos pensado alguna vez. Pero incorporar alguna actividad en su rutina diaria y aprovechar las bondades del ejercicio es mucho más fácil de lo que parece.

Podemos conseguir que el ejercicio forme parte del centro de nuestras vidas, que sea una parte esencial en lugar de un simple complemento ocasional, para todo aquello que hacemos y para nuestra forma de ver el mundo. Si seguimos esta idea, el ejercicio puede convertirse en una actividad divertida y estimulante, en lugar de ser una aburrida tarea rutinaria.

Por supuesto, no hay nada malo en las sesiones regulares del gimnasio en las que se utilizan pesas, se corre o se rema en las máquinas; son estupendas para mantenerse activo. No obstante, si lo que está buscando es otro tipo de inspiración, hay muchos otros modos de comenzar a disfrutar de las ventajas de una rutina más sana.

La mayor parte de los desplazamientos en coche solo recorren menos de un kilómetro y medio.

Como ejemplos de actividad aeróbica, que es básicamente cualquier actividad de intensidad moderada realizada durante un período de tiempo prolongado, por lo general, se nos suele decir que andemos rápido, que corramos o que practiquemos deportes en equipo. Sin embargo, las labores domésticas son otra forma de aumentar la frecuencia cardiaca y de quemar calorías, es decir, cualquier actividad, desde pasar la aspiradora, hacer limpieza general, pintar esa habitación para la que nunca encontraba el momento, ordenar la cochera o subir esas cajas al altillo. Pasar tiempo en el jardín, podando las plantas o cortando el césped, no solo supone una mejora positiva en su vida, sino que además es una gran oportunidad para hacer ejercicio al aire libre.

Con solo limpiar los cristales durante 20 o 30 minutos, barrer las hojas durante una hora o limpiar el coche durante el fin de semana estamos gastando hasta 100 calorías.

Resulta sorprendente que la mayor parte de los desplazamientos en coche solo recorran menos de un kilómetro y medio. Realmente merece la pena considerar la posibilidad de hacer esos recorridos a pie. Resulta beneficioso para el medio ambiente y para la propia persona y, además, es algo que podemos compartir con amigos y familiares. Llevar los niños al colegio andando una o dos veces a la semana o ir a hacer la compra son una forma muy sencilla de incorporar un poco más de actividad física a nuestro día.

Al animar a toda la familia, especialmente a los más pequeños, a unirse a esta nueva disposición al ejercicio, todos disfrutarán de este nuevo estímulo. Si consigue que le acompañen a hacer bici, nadar o simplemente a correr por el espacio natural más cercano para desahogarse y desfogarse un poco, se sentirá orgulloso por el ejemplo saludable que da y les inculcará unos hábitos saludables de por vida.

Cuando compartimos la diversión con otras personas conseguimos que se tengan ganas de volver a practicar ejercicio. También podemos servirnos del ejercicio como forma de mantener nuestros lazos sociales y darnos cuenta de cómo este puede ser realmente el punto de inspiración de nuestras vidas. Puede desarrollar su propia idea sobre las ventajas que el ejercicio le puede aportar y los beneficios para quienes le rodean y, así, dejar de verlo como algo que lo que desea es evitar.

Siguiendo los hábitos mencionados puede hacer pequeños cambios que no afectan a todo lo que tiene que hacer, pero que pueden tener un efecto positivo a largo plazo.

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