Lo Pequeño es Bello

Existe un mito que nos gustaría desmentir. Siempre que alguien menciona las palabras “ejercicio”, “deporte” o “actividad física”, tenemos la idea preconcebida de que, sea cual sea la actividad, supondrá realizar un esfuerzo cuatro veces a la semana.

Esto, sencillamente, no es cierto. Y además, es desalentador. La realidad es que lo mejor es empezar a realizar estas actividades en periodos de tiempo cortos y flexibles, para sentar las bases de unos buenos hábitos. Una vez que nos sentimos cómodos con el nuevo hábito, se puede aumentar poco a poco la cantidad de tiempo que dedicamos a la actividad.

Si lo que se le viene a la cabeza es un esfuerzo intenso y agotador, con el sacrificio que supone, a menos que sea un masoquista, no suena muy bien.

Sin embargo, si piensa a pequeña escala, si se centra en la parte divertida y acepta que incluso una mínima cantidad de ejercicio puede tener un impacto notable, verá las cosas de forma mucho más positiva.

Un toque de diversión es muy importante. Si usted y su marido, su esposa o su pareja no son capaces de sacar tiempo para estar juntos, ¿qué tal si se ponen de acuerdo para dar un paseo?

Un toque de diversión es muy importante. Si usted y su marido, su esposa o su pareja no son capaces de sacar tiempo para estar juntos, ¿qué tal si se ponen de acuerdo para dar un paseo? Podrán hacer ejercicio y, al mismo tiempo, contarse qué tal ha ido su día, hablar de planes futuros y compartir sus preocupaciones. También puede ser una buena idea ir con toda la familiar a nadar al final de la tarde del domingo, para rematar el fin de semana. Los niños acabarán agotados y dormirán bien para empezar su día de colegio descansados, y usted experimentará una sensación de satisfacción, un factor que le ayudará a sentirse bien y le preparará para afrontar la mañana del lunes.

Una vez que experimente esa sensación de diversión y disfrute, probablemente quiera repetir. Este es el secreto para establecer un hábito positivo. Pruebe distintas actividades: clases de spinning, ir a correr, máquinas de remo o salir a caminar. Practique cada una durante unas cuantas semanas para comprobar si se siente cómodo haciéndolo. La idea generalizada es que para adquirir un hábito hacen falta de tres a cuatro semanas.

Si no disfruta con una actividad, no está obligado a continuar practicándola. De hecho, si lo hace, lo único que hará será enturbiar la idea que tiene respecto al ejercicio.

Cuando encuentre una actividad que encaje con usted, quédese con ella, porque desarrollar un hábito durante dos semanas, y prolongarlo durante un mes y luego un año le aportará la base para mantenerse activo durante toda su vida. Esto es importante, y no solo para su salud en el futuro, sino para disfrutar del tiempo que pasa con sus hijos, nietos y bisnietos y formar parte de su vida de una forma activa y participativa.

Piense también en su propia personalidad. Si realmente no es una persona a la que le guste madrugar, no vaya diciendo a todo el mundo que va a estar en pie al amanecer para correr durante 30 minutos porque, en el fondo, sabe que no será capaz de hacerlo. Asegúrese de que la actividad que escoja se ajusta a usted para que la realice de forma cómoda y natural

y no se imponga métodos demasiado estrictos. Media hora de ejercicio tres veces a la semana es un buen objetivo, pero también puede dividir esa media hora en grupos de 10 minutos si está especialmente ocupado en determinadas épocas. Si pierde una sesión, no se torture. En lugar de eso, espere con ganas la próxima. Recuerde que ya ha hecho algo muy especial: tomar una decisión positiva para mejorar su estado de salud general.

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