¿Su dieta es adecuada para sus objetivos?

El año nuevo suele traer consigo una serie de resoluciones cargadas de buenas intenciones que tienen como objetivo realizar cambios positivos en nuestro estilo de vida. Después de los excesos de la Navidad, con su implacable avalancha de dulces y buen humor, es natural plantearse seriamente hacer una dieta sensata y quizás un poco más de ejercicio.

Sin embargo, es importante comprender en qué se diferencia una “alimentación saludable” de las dietas destinadas exclusivamente a la pérdida de peso. Prestar atención a la ingesta de calorías es razonable y beneficioso para su salud en general, pero lo que se considera una dieta saludable depende en gran medida de sus metas respecto a su forma física. Por ejemplo, una dieta equilibrada es muy diferente para aquellos que buscan aumentar la masa muscular que para las personas que se centran en la resistencia cardiovascular, en determinadas zonas del cuerpo o en la pérdida de peso en general. Controladas adecuadamente, las dietas son una forma magnífica de lograr las ventajas del control de peso y una mejor salud a largo plazo, pero deben estar adaptadas para garantizar que le proporcionan todos los nutrientes que necesita para apoyar su nuevo cambio de estilo de vida. En este aspecto es donde, con frecuencia, “contar las calorías” religiosamente puede perjudicar a su régimen de ejercicio o entrenamiento.

La alimentación saludable, por otra parte, se centra mucho más en equilibrar las necesidades de su cuerpo. En la alimentación saludable el objetivo es sentar las bases para el maratón de las ventajas a largo plazo.

Uno de los supuestos clave que se suelen establecer al centrarse exclusivamente en las dietas es que no todo el mundo quiere o necesita perder peso. Para muchas personas, la alimentación saludable es el camino hacia el control del peso, ya sea para perder, mantener o incluso ganar más peso. Además, si se hacen más exigencias sobre el cuerpo (con un nuevo régimen de ejercicio, por ejemplo), no solo necesitará poner la cantidad adecuada de combustible en el depósito, sino posiblemente más. Aunque pueda parecer contradictorio, es la diferencia clave entre una dieta simple a corto plazo y las ventajas de por vida que aporta una alimentación saludable como parte de un cambio positivo de estilo de vida.

Piense en la alimentación saludable no solo como una cuestión de dietas y contar calorías, sino de una forma más integral: en ella, el ejercicio habitual, unos tamaños de raciones coherentes y los horarios de las comidas se combinan con tentempiés saludables para sentar los cimientos de sus objetivos de bienestar a largo plazo. Al analizar su relación con la comida, pronto se dará cuenta de que la alimentación saludable puede ayudar a su bienestar mental a largo plazo, en lugar de acudir a esos “alimentos reconfortantes” que le hacen sentirse mejor solo durante un breve tiempo. La alimentación saludable consiste en lograr el equilibrio, no solo en lo que come, sino también en cómo encaja con sus nuevos cambios de estilo de vida.