El valor de lo nuevo

Los humanos somos seres excepcionales. Piense en los primeros días, semanas y meses de la vida de un bebé, de su propia vida.

Nacemos en un mundo de cambios extraordinarios desde el primer día. Todo lo que nos rodea es totalmente nuevo: nuevas sensaciones, sonidos, olores, gustos y estímulos visuales. Absolutamente todo nos es desconocido. Lo espectacular es que la mayoría de nosotros aceptamos y llevamos bien estas nuevas experiencias que nos envuelven. No les damos más importancia. Aprendemos a reconocer las cosas, a distinguir cuáles disfrutamos más y a empezar a interpretar lo que vemos y oímos. Durante nuestro primer año de vida, sabemos recibir y aceptar los cambios como un elemento más de la vida. Todos nacemos siendo aprendices.

Pero entonces, en algún punto de nuestro camino, comenzamos a desarrollar patrones de comportamiento que se convierten en la norma, “la forma de hacer las cosas”, y los patrones se vuelven predecibles. De alguna forma, este niño curioso y “preguntón” que fuimos corre el peligro de estancarse en la rutina, de resistirse al cambio y de hasta tenerle miedo.

Disfrutar del cambio y de probar nuevas actividades y experiencias es bueno para nuestro bienestar y nos acompaña durante toda nuestra vida.

No hace falta esperar a Año Nuevo para empezar de nuevo. Puede hacerlo hoy mismo.

Dedicar una pequeña cantidad de tiempo a algo que nunca había hecho antes puede llevar a más oportunidades y tiene un efecto liberador, rejuvenecedor y edificante.

Puede ser algo muy simple. No tiene por qué empezar hacer puenting o paracaidismo… basta con gestos simples: tomar una camino diferente para ir al trabajo por la mañana, subir a un autobús distinto o bajar en otra estación de metro, mirar hacia arriba mientras camina por la calle principal de su ciudad para ver lo que hay, probar algo nuevo del menú en lugar del plato que sabe que le gusta, buscar una o dos horas y ver una nueva película, visitar una exposición, escuchar música que no conozca; cosas que le hagan disfrutar.

Puesto que nuestras vidas parecen ser frenéticas, una nueva y gran experiencia puede ser darse a sí mismo quince minutos de “tiempo para mí”, encontrar un lugar tranquilo para sentarse con tranquilidad, relajarse y reflexionar. Para la mayoría de nosotros, este acto en sí mismo es una nueva experiencia.

Conocer gente nueva también es un elemento positivo y excelente para conseguir un estado de ánimo nuevo y fresco. En la era de la información, con tan solo hacer unos clics puede encontrar una gran variedad de opciones y de información sobre los grupos y actividades de la zona, quizás haya algo que siempre haya querido hacer pero que nunca se haya atrevido a llevar a cabo. Esta es la ocasión perfecta para hacerlo. Aprenderá nuevas habilidades, hará más amigos y tendrá algo de qué hablar, de compartir en un blog y, quien sabe, ¡quizá hasta de presumir! Y, si además de mantener involucradas a sus amistades actuales en lo que hace, las da a conocer a sus nuevas amistades, toda su vida social crecerá y se beneficiará.

La confianza de haber intentado algo nuevo, de haber disfrutado y de haberlo dominado es contagiosa. Podrá incluso percibir cómo el resto de personas notan y comentan su buen humor, y cómo puede aplicar esta nueva confianza de forma positiva en su trabajo.

Ya tiene consejos suficientes. No lo deje para más tarde. ¡Pruebe algo nuevo ahora!

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